lunes, 18 de mayo de 2015

LAS CLAVES DEL ÉXITO: compañerismo, superación y reinvención.

Mucho han cambiado las cosas en el FC Barcelona desde aquella fría noche del 4 de enero en San Sebastián. La derrota por 1-0 removió los cimientos de un club que se tambaleaba con demasiados asuntos extra deportivos en tan poco tiempo. A partir de aquí, los jugadores dieron un paso al frente y el entrenador perdió su posición en la cúspide de poder del equipo. A Messi le rechinaban los oídos con las palabras de Cristiano Ronaldo en la gala del Balón de Oro y estos ingredientes en la coctelera culé sirvieron de acicate para virar el rumbo.

Más de cinco meses después, los mismos jugadores que portaban la etiqueta de fin de ciclo junto a los nuevos refuerzos del discutido y expulsado Zubi son los que están a 180 minutos de un triplete histórico. Lucho cuenta con los mejores números en su primera temporada como entrenador azulgrana gracias a una receta simple: un once tipo con escasas rotaciones y una preparación física que ha llegado a su esplendor en el momento fundamental de la temporada. Antes del punto de inflexión de Anoeta, el once titular nunca se repetía y aún no se había encontrado el patrón perfecto. Ahora todos lo recitamos de memoria con la variable copa/liga en la portería. Las lesiones no han lastrado al equipo gracias también a la involucración de los propios cracks en su forma física (Messi con nutricionista, Luis Suarez con su minipretemporada...). La mayoría de fichajes han respondido, salvo la excepción del inédito Vermaelen y el frustrado Douglas Costa. No ha sido una recta final donde la cantera haya contado mucho en los planes del entrenador y ese punto necesita mejora para asegurar relevos y buenos jugadores de futuro, mas aún si la FIFA no levanta el veto a los fichajes. El equipo B se encuentra en una difícil situación y la Masía es el pilar del club. Los Grimaldo, Samper, Dongou, Traore, Munir y Sandro son jugadores que necesitan oportunidades. La tranquilidad viene con el tridente. Una delantera de época, un 9 puro a quien mandar balones largos y que ha demostrado ser autosuficiente. Esto sumado al salto de calidad en el fútbol europeo que ha experimentado Neymar y su adaptación en banda izquierda hace que el Barça ya no solo dependa de Messi en la faceta goleadora. Ahora el argentino es también asistente con sus pases marca registrada a la espalda de la zaga. Los tres atacantes llevan cerca de 120 goles esta temporada, cifra que verdaderamente asusta.

El sistema se ha reinventado. El toque no ha desaparecido sino que se ha unido a un contragolpe demoledor para otorgar más pegada al ataque evitando las densas defensas que últimamente venía sufriendo el estilo Barça. También la presión alta de los primeros años de Pep han hecho acto de presencia. Bravo y Ter Stegen han cumplido con nota en su primera temporada con la principal característica de juego con el pie. Dani Alves vive una segunda juventud tras el acuerdo de renovación y Pique sigue la línea que le llevó a ser uno de los mejores centrales del mundo. La estrategia a balón parado ha mejorado en defensa y en ataque, ahora sí se crea peligro y se consiguen goles. Ya no está Puyol pero la garra, el coraje y la pasión sigue estando presente gracias a Mascherano. Alba, Busquets e Iniesta son tres piezas irremplazables y Rakitic aporta trabajo tanto en ataque como defensa unido a una depurada técnica. Xavi no ha tenido tanto desgaste y ha aparecido en los momentos necesarios para dar control al equipo. Bartra, Rafinha, Pedro y Mathieu han completado el grupo con buenas actuaciones. La mezcla de veteranía y juventud, de glorias y jugadores con hambre de títulos han hecho posible esta gran temporada azulgrana. La reinvención de Messi ha sido fundamental, su posición ahora es la banda derecha junto a Dani Alves. Este era su lugar inicial años atrás desde donde trazar diagonales, asistir y driblar. Ahora no puede atraer a tantos defensores porque Neymar y Suarez también son un peligro al que atender. No tiene la obligación de hacer los goles porque otros compañeros están capacitados para hacerlos. Su obsesión no es individual sino grupal, juega para el equipo y se le ve disfrutar. Porque el FC Barcelona vuelve a ser un equipo y, a pesar de los enfrentamientos del pasado, tanto el cuerpo técnico como la directiva y los jugadores han entendido que solo la unión hace la fuerza y en ellos está la clave para seguir batiendo récords y marcas en la historia del fútbol.


¡¡¡FELICIDADES CAMPEÓN DE LIGA 2014/2015!!!


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