miércoles, 3 de diciembre de 2014

La violencia que nos rodea

Ultras del AC Milan
Siglos de evolución que no sirven de nada cuando la palabra pierde protagonismo ante el puño. Los episodios violentos del pasado domingo en el fútbol español son una muestra más de nuestro viaje a la deriva. No tiene nada que ver con el deporte. 

Simplemente se usa a este como medio para dar rienda suelta a los comportamientos más violentos y hasta que no ocurre una tragedia no somos conscientes de la realidad social que afrontamos y que la solución está en nuestras manos. Esta vez le tocó a "Jimmy" pero la lista nunca se cierra. Son comportamientos injustificables que deben transformarse en respeto ante lo diferente. Esa diferencia que nos enriquece a todos.

Partido benjamín en Cartagena
El deporte está para disfrutar y pasarlo bien con el resto de aficionados, sabiendo perder y ganar en cada momento. La política es un instrumento para servir al hombre y no para someterlo. Nada hay más importante que una vida humana. 

Bajo esta premisa hay que desarrollar las relaciones sociales e intentar mediante el deporte sacar lo mejor del ser humano. Será clave la reacción de los clubes deportivos para retirar de grupos ultras un poder que ellos mismos otorgaron en su día y que se ha vuelto incontrolable. Dejemos fuera de recintos deportivos los insultos, las simbologías radicales y extremistas, las amenazas, los botellazos, los escupitajos y todos aquellos comportamientos vergonzosos que no representan ni a los equipos ni al resto de aficionados.

Los grupos ultras se componen de personas cuyos expedientes policiales están repletos de delitos y que actúan de forma violenta por naturaleza. Pero no solo pasa en España, en lugares como Italia, Reino Unido, Grecia, Turquía, Los Balcanes, Sudamérica y algunos países africanos la cosa es más grave aún. Es terrible pensar que  ideales, colores o banderas puedan estar por encima de una vida humana.



La educación desde la infancia, el respeto por el prójimo, la empatía, la autocrítica y la solidaridad son vías que nos ayudarán a enterrar los comportamientos violentos que rodean nuestra sociedad y que se muestran, de forma equivocada, como el camino para conseguir lo que se desea por encima de todo y de todos. Para los violentos, el fin justifica los medios.

En definitiva, disfrutemos del deporte dejando disfrutar también a los demás. Aprovechemos una mañana de domingo para compartir desayuno con la afición rival. Aprendamos de los errores para mejorar en el futuro y para que esto no vuelva a suceder, porque la vida es demasiado bonita como para que unos ideales creados por el hombre para el bien común lleguen al extremo de adueñarse de nosotros y sembrar el terror.  

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